{"id":453,"date":"2024-03-21T16:32:28","date_gmt":"2024-03-21T15:32:28","guid":{"rendered":"https:\/\/ajuprec.org\/?page_id=453"},"modified":"2024-03-21T17:28:23","modified_gmt":"2024-03-21T16:28:23","slug":"ulceras-de-decubito","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ajuprec.org\/index.php\/ulceras-de-decubito\/","title":{"rendered":"\u00dalceras de dec\u00fabito"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"453\" class=\"elementor elementor-453\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-59fa2c1 e-con-full e-flex e-con e-parent\" data-id=\"59fa2c1\" data-element_type=\"container\" data-settings=\"{&quot;content_width&quot;:&quot;full&quot;,&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\" data-core-v316-plus=\"true\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8bce2c3 e-con-full e-flex e-con e-parent\" data-id=\"8bce2c3\" data-element_type=\"container\" data-settings=\"{&quot;content_width&quot;:&quot;full&quot;}\" data-core-v316-plus=\"true\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-df33b80 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"df33b80\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<style>\/*! elementor - v3.19.0 - 28-02-2024 *\/\n.elementor-heading-title{padding:0;margin:0;line-height:1}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title[class*=elementor-size-]>a{color:inherit;font-size:inherit;line-height:inherit}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-small{font-size:15px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-medium{font-size:19px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-large{font-size:29px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-xl{font-size:39px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-xxl{font-size:59px}<\/style><h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">\u00dalceras de dec\u00fabito<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-28d8cda elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"28d8cda\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<style>\/*! elementor - v3.19.0 - 28-02-2024 *\/\n.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-stacked .elementor-drop-cap{background-color:#69727d;color:#fff}.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-framed .elementor-drop-cap{color:#69727d;border:3px solid;background-color:transparent}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap{margin-top:8px}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap-letter{width:1em;height:1em}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap{float:left;text-align:center;line-height:1;font-size:50px}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap-letter{display:inline-block}<\/style>\t\t\t\t<p>Las \u00falceras de dec\u00fabito o escaras, como se conocen en medio m\u00e1s coloquial, son episodios frecuentes, sobre todo en el medio hospitalario y muy especialmente en pacientes inmovilizados y con graves deterioros sist\u00e9micos (tabla 1).<\/p><p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-455 aligncenter\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen1.gif\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"344\" \/><\/p><p>Podr\u00edamos definirlas como \u00e1reas localizadas de necrosis de la piel y del tejido que se encuentra por debajo de ella, y que se da cuando dichos tejidos sufren la compresi\u00f3n continua y mantenida entre una prominencia \u00f3sea y la superficie externa como puede ser el sill\u00f3n o el colch\u00f3n de la cama donde se apoya el cuerpo.<\/p><p>Las zonas m\u00e1s afectadas son el sacro y las tuberosidades isqui\u00e1ticas de la pelvis, as\u00ed como los tronc\u00e1nteres mayores en el extremo proximal del f\u00e9mur y sobre los mal\u00e9olos externos en ambos tobillos y en los talones. Otras zonas afectadas con mucha frecuencia son las zonas pr\u00f3ximas al occipucio y las prominencias escapulares (tabla 2).<\/p><p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-456 aligncenter\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen2.gif\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"541\" \/><\/p><p>La mayor parte de los pacientes que sufren este problema son ancianos y\/o enfermos con enfermedades neurol\u00f3gicas importantes. Pero lo m\u00e1s importante es que el 95% de estas \u00falceras son evitables con un cuidado meticuloso y continuado y, por esto, es prioridad absoluta la prevenci\u00f3n adecuada.<\/p><p>Se calcula la incidencia de estos episodios en el 1,7% en pacientes entre 55 y 69 a\u00f1os de edad, y en el 3,3% en pacientes entre 70 y 75 a\u00f1os. El 60% de los casos se desarrollan en el medio intrahospitalario.<\/p><p>Como ya hemos dejado entrever previamente, el factor m\u00e1s importante en su desarrollo es la presi\u00f3n mantenida, a lo que se asocian las fuerzas de fricci\u00f3n paralelas y\/o tangenciales, as\u00ed como el estado de nutrici\u00f3n del paciente. Para que se produzca una \u00falcera de presi\u00f3n es condici\u00f3n indispensable la existencia de trastornos de la microcirculaci\u00f3n en zonas de apoyo del cuerpo situado sobre superficies duras.<\/p><p>La presi\u00f3n hidrost\u00e1tica de los capilares cut\u00e1neos oscila entre 15 y 32 mmHg. Toda presi\u00f3n que sobrepase estos valores disminuye el flujo sangu\u00edneo y pueden producir lesiones isqu\u00e9micas incluso en un lapso de tiempo tan breve como de 2 h.<\/p><p>Cuando a esto se asocian las fuerzas de roce o fuerzas de fricci\u00f3n paralelas a la superficie epid\u00e9rmica y fuerzas de cizallamiento o fuerzas tangenciales, decrece la presi\u00f3n requerida para provocar lesi\u00f3n tisular.<\/p><p><strong>Etiopatogenia<\/strong><\/p><p>Las fuerzas responsables de la aparici\u00f3n de las \u00falceras de dec\u00fabito son:<\/p><p><em>Presi\u00f3n.<\/em>\u00a0Es una fuerza que act\u00faa de forma perpendicular a la piel y debido a la gravedad, provoca un aplastamiento tisular entre dos planos, uno de los cuales es debido al peso del paciente y el otro a la superficie sobre la que yace (sill\u00f3n cama, sondas, etc.). Una presi\u00f3n as\u00ed creada superior a 32 mmHg ocluir\u00e1 el flujo sangu\u00edneo capilar en los tejidos blandos provocando hipoxia y, si \u00e9sta es continua, necrosis de los tejidos.<\/p><p><em>Fricci\u00f3n.<\/em>\u00a0Es una fuerza tangencial que act\u00faa de forma paralela a la piel y que est\u00e1 producida por los movimientos o arrastres.<\/p><p><em>Fuerzas externas de pinzamiento vascular.<\/em>\u00a0En este caso se combinan los efectos de la presi\u00f3n y la fricci\u00f3n.<\/p><p><strong>Otros factores de riesgo<\/strong><\/p><p>A consecuencia de la enfermedad que padece el paciente, o como causa subyacente, se provocan factores de riesgo que aumentan la tendencia a la aparici\u00f3n de \u00falceras de dec\u00fabito, como son:<\/p><p>\u00ad Lesiones cut\u00e1neas: falta de elasticidad, sequedad de la piel, edemas.<\/p><p>\u00ad Trastornos en la irrigaci\u00f3n y en el transporte de ox\u00edgeno: trastornos vasculares perif\u00e9ricos, estasis venosas, trastornos cardiovasculares, etc.<\/p><p>\u00ad Trastornos inmunol\u00f3gicos: tipo infecciones o c\u00e1ncer.<\/p><p>\u00ad Alteraciones del estado de conciencia: estupor, confusi\u00f3n, coma.<\/p><p>\u00ad Deficiencias motoras: parestesias y par\u00e1lisis.<\/p><p>\u00ad Deficiencias sensoriales: p\u00e9rdida de la sensibilidad t\u00e1ctil, dolorosa, etc.<\/p><p>\u00ad Alteraciones de la eliminaci\u00f3n: incontinencia intestinal o urinaria.<\/p><p>Otros factores de riesgo se derivan de determinadas actitudes terap\u00e9uticas, como son:<\/p><p>\u00ad La inmovilidad como medida terap\u00e9utica a consecuencia de escayolas, tracciones, respiradores, etc.<\/p><p>\u00ad Tratamiento con f\u00e1rmacos con acci\u00f3n inmunosupresora: radioterapia, corticoides, citost\u00e1ticos.<\/p><p>\u00ad Sondajes con fines terap\u00e9uticos: sondaje vesical, nasog\u00e1strico, etc.<\/p><p>Otros son factores secundarios a condiciones personales, ambientales o h\u00e1bitos como la inmovilidad por dolor o fatiga, las arrugas en la ropa de cama, camis\u00f3n, objetos de roce, etc.<\/p><p>Cabe se\u00f1alar tambi\u00e9n los factores de riesgo inherentes a las fases evolutivas del individuo. De este modo, en ni\u00f1os lactantes es habitual el exantema por el pa\u00f1al y en ancianos lo habitual es la p\u00e9rdida de elasticidad de la piel, piel seca, movilidad limitada, etc.<\/p><p>Existen otros muchos factores de riesgo que deben tenerse en cuenta, como son: la falta de educaci\u00f3n sanitaria de los pacientes y de los propios profesionales, la falta de criterios unificados en la planificaci\u00f3n de las curas por parte del personal sanitario, la mala utilizaci\u00f3n del material de prevenci\u00f3n, la desmotivaci\u00f3n profesional por falta de informaci\u00f3n y la sobrecarga de trabajo del profesional.<\/p><p><strong>Clasificaci\u00f3n de las \u00falceras de dec\u00fabito<\/strong><\/p><p>Las \u00falceras de dec\u00fabito se van a clasificar en dependencia de su localizaci\u00f3n, aunque la clasificaci\u00f3n con m\u00e1s valor pron\u00f3stico es aquella basada en los grados o estadios de las mismas.<\/p><p>Tal es as\u00ed, que las lesiones de estadio I tienen implicaciones anat\u00f3micas y de tratamiento diferentes a las de los grados II, III o IV.<\/p><p><strong>\u00dalceras de estadio I<\/strong><\/p><p>Se presentan como un \u00e1rea de enrojecimiento o eritema que no desaparece de la piel intacta y es considerada como la lesi\u00f3n inicial y que debe alertar sobre el problema. Otros datos detectados en este estadio es un aumento de la temperatura local, el endurecimiento o reblandecimiento del tejido y la sensaci\u00f3n dolorosa o pruriginosa. La forma de inicio var\u00eda seg\u00fan la pigmentaci\u00f3n de la piel; de este modo, en personas de pigmentaci\u00f3n oscura, su coloraci\u00f3n puede ser roja oscura, azul o p\u00farpura.<\/p><p><strong>\u00dalceras de estadio II<\/strong><\/p><p>Son lesiones que se presentan con una p\u00e9rdida parcial de la piel local y que involucran la epidermis, pudiendo incluso afectar a la dermis. Cl\u00ednicamente, se caracterizan por abrasiones, ampollas rellenas de un l\u00edquido hem\u00e1tico o \u00falceras poco profundas (fig. 1).<\/p><p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-457\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen3.jpg\" alt=\"\" width=\"212\" height=\"112\" \/><\/p><p><strong>Fig. 1. Imagen de \u00falcera de dec\u00fabito en estadio II.<\/strong><\/p><p><strong>\u00dalceras de estadio III<\/strong><\/p><p>En estos casos existe una p\u00e9rdida de todo el grosor de la piel e involucra adicionalmente la necrosis de los tejidos subcut\u00e1neos.<\/p><p><strong>\u00dalceras de estadio IV<\/strong><\/p><p>En estos casos, no s\u00f3lo hay una p\u00e9rdida de todo el grosor de la piel sino tambi\u00e9n necrosis tisular e incluso lesiones de los m\u00fasculos y afecci\u00f3n del hueso y las estructuras de soporte, como tendones y articulaciones.<\/p><p>Otra forma de clasificar las \u00falceras de dec\u00fabito es seg\u00fan sus dimensiones:<\/p><p>\u00ad Longitud-anchura: di\u00e1metro mayor y menor.<\/p><p>\u00ad \u00c1rea de superficie: di\u00e1metro mayor \u00d7di\u00e1metro menor\/4.<\/p><p>\u00ad Volumen.<\/p><p>Tambi\u00e9n se detecta la existencia de tunelizaciones, excavaciones, trayectos fistulosos.<\/p><p>Los tipos de tejidos presentes en el lecho de la lesi\u00f3n son: tejido necr\u00f3tico, esfacelos, granulaci\u00f3n.<\/p><p>La estadificaci\u00f3n correcta requiere la retirada previa de tejidos necr\u00f3ticos. La identificaci\u00f3n del estadio I es de enorme importancia para la prevenci\u00f3n primaria hacia estadios m\u00e1s avanzados (figs. 2 y 3). Del mismo modo, es tambi\u00e9n importante describir la piel perilesional si est\u00e1 \u00edntegra, lacerada, macerada, existe eccematizaci\u00f3n o celulitis.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-458\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen4.jpg\" alt=\"\" width=\"244\" height=\"129\" \/><\/p><p><strong>Fig. 2. Primeras rojeces, signo de inicio de \u00falcera de dec\u00fabito con ap\u00f3sitos protectores para evitar su progresi\u00f3n.<\/strong><\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-458\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen4.jpg\" alt=\"\" width=\"174\" height=\"92\" \/> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-459\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen5.jpg\" alt=\"\" width=\"174\" height=\"92\" \/><\/p><p><strong>Fig. 3. Zonas de ampollas y rojeces, como signo de inicio de \u00falceras de dec\u00fabito, y tratamiento profil\u00e1ctico con ap\u00f3sitos protectores en paciente intubado y en UCI.<\/strong><\/p><p>Con independencia de todo esto, quiz\u00e1 las zonas a las que m\u00e1s atenci\u00f3n hay que dedicar sean el sacro y los troc\u00e1nteres de ambos f\u00e9mures.<\/p><p>Existen distintas escalas para valorar el nivel de riesgo de las \u00falceras de presi\u00f3n. La m\u00e1s usada y recomendada es la escala de Norton (tabla 3).<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-460\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen6.gif\" alt=\"\" width=\"366\" height=\"92\" \/><\/p><p><strong>Profilaxis<\/strong><\/p><p>La evaluaci\u00f3n inicial es el paso m\u00e1s importante en la prevenci\u00f3n. La revaluaci\u00f3n tiene que ser continua para detectar posibles cambios. La piel deber\u00e1 ser examinada a diario y habr\u00e1 que mantenerla limpia y seca, empleando jabones poco irritantes. Son \u00fatiles las cremas hidratantes y no se aconsejan los alcoholes de romero, tanino ni las colonias. Los tejidos a utilizar sobre la piel de estas personas ser\u00e1n naturales. Se emplear\u00e1n ap\u00f3sitos protectores, hidrocoloides o poliuretanos, para prevenir las lesiones por fricci\u00f3n (figs. 2 y 3).<\/p><p>En caso de incontinencia, tanto urinaria como fecal se proceder\u00e1 al tratamiento de la misma mediante la reeducaci\u00f3n de esf\u00ednteres, el sondaje vesical, el uso de pa\u00f1ales absorbentes y colectores.<\/p><p>En caso de que el paciente no pueda moverse debido a su enfermedad, se realizar\u00e1n cambios posturales. En los pacientes encamados se aconseja realizar rotaciones cada 2 h de forma programada.<\/p><p>En los pacientes que toleran la sedestaci\u00f3n, los cambios se realizar\u00e1n de forma horaria y si es aut\u00f3nomo hay que ense\u00f1arle a hacer cambios cada 15 min.<\/p><p>A la hora de realizar los cambios posturales se mantendr\u00e1 la alineaci\u00f3n corporal y la distribuci\u00f3n y el equilibrio del peso. Se utilizar\u00e1n protectores para codos y talones (fig. 4) as\u00ed como espumas o almohadas entre las rodillas y los tobillos. A la hora de movilizar a estos pacientes se debe evitar el arrastre, con lo que se anulan en gran medida las fuerzas tangenciales.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-461\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen7.jpg\" alt=\"\" width=\"313\" height=\"110\" \/><\/p><p><strong>Fig. 4. Protecci\u00f3n de los talones para prevenir \u00falceras.<\/strong><\/p><p>Cuando se utilice el dec\u00fabito lateral no se deber\u00e1 exceder los 30<sup>o<\/sup>\u00a0de inclinaci\u00f3n y se deber\u00e1 evitar la inmovilidad.<\/p><p>La cabecera de la cama se elevar\u00e1 como m\u00e1ximo 30<sup>o<\/sup>. No es aconsejable el uso de flotadores neum\u00e1ticos o dispositivos prefabricados manualmente (tipo anillo) ya que pueden comprometer la circulaci\u00f3n.<\/p><p>S\u00ed que es deseable el uso de colchones, cojines, almohadas y piel de cordero.<\/p><p>Se corregir\u00e1n todos aquellos procesos que pueden aumentar la incidencia de \u00falceras de presi\u00f3n como son las alteraciones respiratorias, circulatorias o metab\u00f3licas, as\u00ed como d\u00e9ficit de prote\u00ednas, valores de alb\u00famina, vitaminas y aportes h\u00eddricos.<\/p><p>De todo lo referido hasta el momento, se deduce que la prevenci\u00f3n es el tratamiento id\u00f3neo para el paciente con riesgo de sufrir \u00falceras de dec\u00fabito, y dentro de ella quiz\u00e1s el punto m\u00e1s determinante sea el comportamiento del personal sanitario a la hora de realizar los cambios posturales.<\/p><p>\u00c9stos deben estar planificados en funci\u00f3n de las caracter\u00edsticas del enfermo. Las posiciones a realizar pueden ser algunas de las siguientes: dec\u00fabito dorsal, dec\u00fabito prono, dec\u00fabito lateral derecho o izquierdo y posici\u00f3n sedente.<\/p><p><strong>Dec\u00fabito dorsal<\/strong><\/p><p>Se colocar\u00e1 una almohada debajo de la cabeza, otra debajo de ambas piernas para liberar los talones de la presi\u00f3n, evitando su colocaci\u00f3n debajo del hueco popl\u00edteo y los pies se mantendr\u00e1n en \u00e1ngulo recto para evitar el\u00a0<em>genu varo<\/em>. Otra almohada se colocar\u00e1 en la zona externa del muslo para evitar la rotaci\u00f3n.<\/p><p><strong>Dec\u00fabito prono<\/strong><\/p><p>En la mayor parte de los pacientes no puede realizarse por sus enfermedades o la p\u00e9rdida de su capacidad pulmonar; no obstante, en algunos casos puede ser posible e incluso necesaria. Para su realizaci\u00f3n se ladear\u00e1 la cabeza y se apoyar\u00e1 sobre una almohada. Los brazos flexionados deben quedar sobre la almohada. Se colocar\u00e1n almohadas debajo de las piernas, los muslos y el abdomen, dejando libres los dedos de los pies, las rodillas, los genitales y las manos.<\/p><p><strong>Dec\u00fabito lateral<\/strong><\/p><p>Colocar una almohada debajo de la cabeza, otra debajo del brazo estando \u00e9ste en \u00e1ngulo recto, a la misma altura que el codo, situar un coj\u00edn detr\u00e1s de la espalda y situar la almohada entre las piernas para evitar el roce entre ellas.<\/p><p><strong>Posici\u00f3n sedente<\/strong><\/p><p>No siempre es posible y su utilizaci\u00f3n depende del estado y las caracter\u00edsticas del paciente; no obstante, es muy ventajosa. El respaldo del sill\u00f3n debe estar poco inclinado, se colocar\u00e1 debajo de los muslos del paciente un coj\u00edn para evitar que resbale hacia delante.<\/p><p>Las zonas m\u00e1s propensas al desarrollo de \u00falceras de dec\u00fabito var\u00edan seg\u00fan la posici\u00f3n en que se mantiene al paciente de forma m\u00e1s est\u00e1tica y se reflejan en la tabla 2.<\/p><p>Otras medidas preventivas que no se pueden obviar son:<\/p><p><strong>Sobre la piel<\/strong><\/p><p>Cada d\u00eda debe realizarse un examen del estado de la piel, haciendo hincapi\u00e9 sobre la aparici\u00f3n de dolor, enrojecimiento, induraciones, etc.<\/p><p>La piel se mantendr\u00e1 en todo momento seca y limpia, con jabones poco irritativos. Se lavar\u00e1 la piel con agua tibia y se aclarar\u00e1, realiz\u00e1ndose el secado sin fricciones, no se utilizar\u00e1 ning\u00fan tipo de alcohol ni de colonias, se aplicar\u00e1n cremas hidratantes y se intentar\u00e1 que la absorci\u00f3n sea completa, se utilizar\u00e1n prendas de tejidos naturales; para reducir las posibles fricciones se utilizar\u00e1n protectores de hidrocoloides o poliuretano; no se realizar\u00e1n masajes sobre las prominencias \u00f3seas.<\/p><p><strong>Incontinencias<\/strong><\/p><p>Si es necesario el paciente ser\u00e1 sondado y se utilizar\u00e1n pa\u00f1ales absorbentes y colectores.<\/p><p><strong>Movilizaciones<\/strong><\/p><p>Con independencia del cambio postural m\u00e1s adecuado a cada situaci\u00f3n, \u00e9stos ser\u00e1n realizados cada 2 o 3 h en los pacientes encamados, de forma programada. Cuando el paciente est\u00e9 en sedestaci\u00f3n se efectuar\u00e1n movilizaciones horarias si puede realizarlo por s\u00ed solo.<\/p><p>Es importante mantener el alineamiento corporal y la distribuci\u00f3n de las fuerzas, pesos y equilibrios.<\/p><p>Se evitar\u00e1 el contacto directo de las prominencias \u00f3seas sobre s\u00ed.<\/p><p>Se evitar\u00e1 el arrastre. Las movilizaciones se realizar\u00e1n reduciendo al m\u00e1ximo las fuerzas tangenciales.<\/p><p>La cabecera de la cama se elevar\u00e1 lo m\u00ednimo y durante el menor tiempo posible.<\/p><p>No es aconsejable el uso de flotadores.<\/p><p>Se usar\u00e1n dispositivos que disminuyan al m\u00e1ximo la presi\u00f3n: protectores locales, almohadas, colchones, cojines, etc.<\/p><p>Se tratar\u00e1n todos aquellos procesos que provoquen alteraciones respiratorias, circulatorias, metab\u00f3licas; se identificar\u00e1n los d\u00e9ficit nutricionales y la hidrataci\u00f3n ser\u00e1 adecuada.<\/p><p><strong>Manejo de las \u00falceras de presi\u00f3n<\/strong><\/p><p>El manejo de las \u00falceras de presi\u00f3n debe ser coordinado y detallado.<\/p><p>Primero se valorar\u00e1n las lesiones, se realizar\u00e1 una estadificaci\u00f3n de las mismas, se estudiar\u00e1n las dimensiones, la existencia de fistulizaci\u00f3n, el tipo de tejido presente en el lecho (esfacelo, granulaci\u00f3n, necr\u00f3tica), el estado de la piel perif\u00e9rica (\u00edntegra, macerada, lacerada, eccematizada, etc.), las caracter\u00edsticas de las secreciones, la existencia de dolor, la existencia de olor, la existencia de prurito, el grado de inflamaci\u00f3n de los bordes y la evoluci\u00f3n.<\/p><p>Es tambi\u00e9n sumamente importante aliviar la presi\u00f3n de los tejidos. Es objetivo fundamental garantizar la viabilidad del tejido blando y promover la cicatrizaci\u00f3n de las \u00falceras de presi\u00f3n situando la lesi\u00f3n en condiciones \u00f3ptimas para su curaci\u00f3n. Cada una de estas actuaciones ir\u00e1 encaminada a disminuir la presi\u00f3n, la fricci\u00f3n y el cizallamiento.<\/p><p>Siempre que sea posible, y valorando al paciente como un sujeto individual, se buscar\u00e1n las superficies de apoyo m\u00e1s adecuadas para:<\/p><ul><li>\u00adReducir o aliviar la presi\u00f3n.<\/li><li>Aumentar la superficie de apoyo.<\/li><li><span style=\"font-family: var(--global-body-font-family);\">Contribuir a una adecuada evaporaci\u00f3n de la humedad.<\/span><\/li><li>\u00ad Evitar un exceso de calor al paciente y disminuir las fuerzas de cizallamiento.<\/li><li>Que sean compatibles con las necesidades de reanimaci\u00f3n cardiopulmonar.<\/li><li>Soporte nutricional. Un buen aporte nutricional favorece la cicatrizaci\u00f3n y previene la aparici\u00f3n de nuevas lesiones.<\/li><\/ul><p>\u00adLas necesidades nutricionales est\u00e1n aumentadas y la dieta debe garantizar como m\u00ednimo 30-35 kcal\/kg de peso\/d\u00eda, los aportes proteicos oscilar\u00e1n entre 1, 25 y 1,5 g\/kg\/d\u00eda, y en caso de hipoproteinemia ser\u00e1 de 2 g\/kg\/d\u00eda. Tambi\u00e9n es necesario el aporte de cinc, cobre y hierro, as\u00ed como de vitaminas A, B y C. El soporte h\u00eddrico ser\u00e1 de 30 cm<sup>3<\/sup>\u00a0de agua\/kg\/d\u00eda.<\/p><p>No obstante, cuando la \u00falcera ya ha hecho su aparici\u00f3n el plan de cuidados se hace m\u00e1s complicado, ya que es necesario desbridar el tejido necr\u00f3tico, limpiar la herida, prevenir y abordar la infecci\u00f3n bacteriana y elegir el producto que mantenga continuamente el lecho de la \u00falcera h\u00famedo y a temperatura corporal.<\/p><p>Si en el lecho de la herida hay tejido necr\u00f3tico, ya sea escara negra, amarilla, de car\u00e1cter seco o h\u00famedo, debemos considerarlo como un caldo de cultivo ideal para la sobreinfecci\u00f3n bacteriana y para una adecuada curaci\u00f3n, por lo cual deber\u00e1 retirarse. En cualquier caso, la situaci\u00f3n del paciente, sobre todo en lo referente al estado de coagulaci\u00f3n, condicionar\u00e1 el desbridamiento.<\/p><p>De forma b\u00e1sica podemos clasificar los m\u00e9todos de desbridamiento en: quir\u00fargicos, qu\u00edmicos, autol\u00edticos y mec\u00e1nicos.<\/p><p><strong>El desbridamiento quir\u00fargico o cortante<\/strong><\/p><p>Se considera como la forma m\u00e1s r\u00e1pida de eliminaci\u00f3n de las escaras secas adheridas a los planos m\u00e1s profundos o de tejidos necr\u00f3ticos h\u00famedos. El desbridamiento quir\u00fargico es un procedimiento cruento que requiere conocimientos, as\u00ed como material est\u00e9ril. Este tipo de desbridamientos debe hacerse por planos y en diferentes sesiones (salvo el desbridamiento radical realizado en quir\u00f3fano), siempre comenzando por el \u00e1rea central e intentando liberar de tejido desvitalizado en uno u otro lado de la lesi\u00f3n. Ante la posibilidad de dolor es aconsejable la aplicaci\u00f3n de un analg\u00e9sico t\u00f3pico, tipo gel de lidoca\u00edna al 2%. Las hemorragias pueden ser una complicaci\u00f3n frecuente que se puede controlar mediante compresi\u00f3n, ap\u00f3sitos hemost\u00e1ticos, etc. Si no cede con esto, ser\u00e1 necesario suturar el vaso sangrante.<\/p><p>Una vez controlada la hemorragia, se recomienda utilizar durante un per\u00edodo de 8-24 h un ap\u00f3sito seco, cambi\u00e1ndolo posteriormente por un ap\u00f3sito h\u00famedo.<\/p><p><strong>Desbridamiento qu\u00edmico o enzim\u00e1tico<\/strong><\/p><p>El desbridamiento qu\u00edmico o enzim\u00e1tico es un m\u00e9todo m\u00e1s a valorar en aquellos casos en que el paciente no presente signos de infecci\u00f3n o no tolere el desbridamiento quir\u00fargico.<\/p><p>Existen en el mercado diversos productos enzim\u00e1ticos de la familia de los proteol\u00edticos que realizan esta funci\u00f3n y los fibrinol\u00edticos; un ejemplo de estas sustancias es la colagenasa. Cuando vaya a ser utilizada se aconseja proteger la zona perilesional mediante pasta de cinc, silicona, etc.<\/p><p><strong>Desbridamiento autol\u00edtico<\/strong><\/p><p>El desbridamiento autol\u00edtico se favorecer\u00e1 mediante el uso de productos concebidos en el principio de cura h\u00fameda. Se produce por la conjunci\u00f3n de tres factores: la hidrataci\u00f3n del lecho de la \u00falcera, la fibrin\u00f3lisis y la acci\u00f3n de las enzimas end\u00f3genas sobre los tejidos desvitalizados. Esta f\u00f3rmula de desbridamiento es m\u00e1s atraum\u00e1tica y no requiere habilidades cl\u00ednicas espec\u00edficas.<\/p><p>Presenta una acci\u00f3n m\u00e1s lenta en el tiempo. Cualquier ap\u00f3sito capaz de producir condiciones de cura h\u00fameda de manera general, y los hidrogeles en estructura amorfa de manera espec\u00edfica, son productos con capacidad de producir desbridamento autol\u00edtico.<\/p><p>En el caso de heridas con tejido esfacelado, los hidrogeles en estructura amorfa, por su acci\u00f3n hidratante facilitan la eliminaci\u00f3n de tejidos no viables, por lo que deben considerarse como una opci\u00f3n de desbridamiento.<\/p><p><strong>Desbridamiento mec\u00e1nico<\/strong><\/p><p>Se trata de una t\u00e9cnica no selectiva y traum\u00e1tica. Principalmente se realiza por abrasi\u00f3n mec\u00e1nica a trav\u00e9s de las fuerzas de frotamiento, el uso de dextran\u00f3meros, mediante la irrigaci\u00f3n a presi\u00f3n de la herida, o la utilizaci\u00f3n de ap\u00f3sitos humedecidos que al secarse pasadas 4 o 6 h se adhieren al tejido necr\u00f3tico, pero tambi\u00e9n al tejido sano, que se arranca con su retirada. En la actualidad se usa poco.<\/p><p>Para el tratamiento de una \u00falcera los pasos a seguir son los siguientes:<\/p><p>En primer lugar, se procede a la limpieza inicial de las lesiones en cada cura. Se utilizar\u00e1 suero salino fisiol\u00f3gico, se usar\u00e1 la m\u00ednima fuerza mec\u00e1nica para la limpieza de la \u00falcera, y se proceder\u00e1 a su secado posterior. Se usar\u00e1 una presi\u00f3n de lavado efectivo para facilitar el arrastre de los detritus, las bacterias y los restos de curas anteriores, pero sin capacidad para producir traumatismos en el tejido sano.<\/p><p>La presi\u00f3n de lavado m\u00e1s eficaz es la provocada por la gravedad o la utilizada a trav\u00e9s de una jeringa de 35 cm<sup>3<\/sup>\u00a0con una aguja a cat\u00e9ter de 0,8 mm que proyecta el suero fisiol\u00f3gico sobre la herida a una presi\u00f3n de 2 kg\/cm<sup>2<\/sup>. La presi\u00f3n de lavado de la \u00falcera efectiva y segura oscila entre 1 y 4 kg\/cm<sup>2<\/sup>. Es necesario tener en cuenta que la herida no debe limpiarse con antis\u00e9pticos locales, ya que todos estos productos son citot\u00f3xicos para el nuevo tejido.<\/p><p>Est\u00e1 demostrado con evidencia cient\u00edfica que la t\u00e9cnica de la cura de heridas mediante ap\u00f3sitos que mantengan un ambiente h\u00famedo frente a la cura tradicional es m\u00e1s efectiva. La selecci\u00f3n del ap\u00f3sito de cura en ambiente h\u00famedo deber\u00e1 realizarse en funci\u00f3n de una serie de caracter\u00edsticas, entre las que desglosamos las siguientes: localizaci\u00f3n de la lesi\u00f3n, estadio, gravedad de la \u00falcera, cantidad de exudado, presencia de tunelizaci\u00f3n, estado de la piel perilesional, signos de infecci\u00f3n, estado general del paciente, nivel asistencial y disponibilidad de los recursos, facilidad de uso incluso para los familiares implicados. La frecuencia de cambio de cada ap\u00f3sito se determinar\u00e1 por las caracter\u00edsticas del producto, siendo preciso elegir aqu\u00e9l que permita un \u00f3ptimo manejo del exudado sin permitir que deseque el lecho de la \u00falcera ni lesione el tejido perilesional.<\/p><p>Dentro de los ap\u00f3sitos basados en cura h\u00fameda nos encontramos con los siguientes tipos:<\/p><p>\u00adHidrocoloides (fig. 5). Dentro de ellos, diferenciamos los siguientes g\u00e9neros: placa, gr\u00e1nulos y pasta.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-516\" src=\"http:\/\/ajuprec.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen12.jpg\" alt=\"\" width=\"266\" height=\"91\" \/><\/p><p><strong>Fig. 5. Ap\u00f3sito de hidrocoloides para tratamiento de \u00falcera de dec\u00fabito en estadio II.<\/strong><\/p><p>\u00ad Hidrogeles. Se diferencian los siguientes g\u00e9neros: placa y estructura amorfa (geles).<\/p><p>\u00ad Poliuretanos: en pel\u00edcula, hidrof\u00edlicos, hidrocelulares para cavidad, espumas de pol\u00edmeros, gel de espuma de poliuretano.<\/p><p>\u00ad Alginatos: en placa o en cinta.<\/p><p>Una medida terap\u00e9utica en auge como coadyuvante del tratamiento habitual es la estimulaci\u00f3n el\u00e9ctrica, aconsejable en los estadios III y IV.<\/p><p>Concretando en el tratamiento, bas\u00e1ndonos en los estadios, podemos resumir la actitud a tomar con independencia de las peculiaridades inherentes a cada paciente del siguiente modo:<\/p><p>\u00ad Ante un estadio I, en el que los signos evidenciados sean pre\u00falceras, con epidermis intacta, adherente y eritema que desaparece al aliviar la presi\u00f3n, el tratamiento adecuado consiste en la colocaci\u00f3n de ap\u00f3sitos transparentes hidrocoloides o de poliuretano. Las medidas preventivas consisten en protecci\u00f3n de la zona enrojecida.<\/p><p>\u00ad Ante un estadio II, en el que la epidermis est\u00e1 intacta y adherente, exista edema y\/o eritema que disminuye si se presiona y que tiene m\u00e1s de 15 mm de di\u00e1metro, la actitud m\u00e1s adecuada es aplicar ap\u00f3sitos hidrocoloides, hidrogeles o de espuma. \u00c9stos absorben los exudados y mantienen un ambiente h\u00famedo.<\/p><p>Ante la aparici\u00f3n de equimosis en el tejido, aparici\u00f3n de ampollas o presencia de coloraci\u00f3n oscura debajo de la piel de m\u00e1s de 5 mm de di\u00e1metro, o en el caso de una ampolla clara de m\u00e1s de 15 mm de di\u00e1metro, se utilizar\u00e1n ap\u00f3sitos hidrocoloides, pasta o gr\u00e1nulos hidrocoloides o hidrogeles, que permiten rellenar la cavidad absorbiendo mejor el exudado.<\/p><p>\u00ad Ante un estadio III, en el que aparecen \u00falceras superficiales abiertas, posibles lesiones en la dermis e hipodermis, pero coloraciones oscuras de m\u00e1s de 5 mm de di\u00e1metro, lo adecuado es realizar un desbridamiento quir\u00fargico con enzimas tipo estreptocinasa y estreptodornasa, dextran\u00f3mero, yodocadex\u00f3mero o ap\u00f3sitos hidrocoloides. \u00c9stos activan la fibrin\u00f3lisis y eliminan los exudados y las bacterias por acci\u00f3n capilar.<\/p><p>\u00ad Ante un estadio IV, en el cual aparecen \u00falceras con exposici\u00f3n de huesos, tendones o v\u00edsceras, la actitud m\u00e1s adecuada es la cirug\u00eda y los dextran\u00f3meros o yododex\u00f3mero y las curas cada 24 h.<\/p><p><strong>Complicaciones de las \u00falceras de dec\u00fabito<\/strong><\/p><p>La complicaci\u00f3n m\u00e1s importante y preocupante de las \u00falceras de dec\u00fabito son los procesos infecciosos. Las \u00falceras, al tener tejido necr\u00f3tico, son el caldo de cultivo id\u00f3neo para el crecimiento de bacterias; el peligro comienza cuando se pasa de la contaminaci\u00f3n a la infecci\u00f3n. El diagn\u00f3stico de la infecci\u00f3n de la \u00falcera de dec\u00fabito debe ser cl\u00ednico y basarse en s\u00edntomas como el olor, el dolor y el exudado purulento.<\/p><p>Ante la aparici\u00f3n de estos datos, nuestra actitud debe ser extremar las medidas e intensificar la limpieza y el desbridamiento. Si transcurrido un tiempo prudencial de 7 a 10 d\u00edas la \u00falcera no mejorase, habr\u00eda que descartar niveles m\u00e1s graves de infecci\u00f3n, como puede ser la osteomielitis, la celulitis o la temida septicemia. En estos casos, deber\u00e1 prescribrirse tratamiento con antibi\u00f3ticos t\u00f3picos tipo sulfadiazina arg\u00e9ntica o \u00e1cido fucs\u00eddico durante un per\u00edodo de 2 semanas. Seg\u00fan la situaci\u00f3n cl\u00ednica o los datos s\u00e9pticos o infecciosos, podr\u00eda ser necesario, adem\u00e1s, administrar antibioterapia sist\u00e9mica.<\/p><p>Para determinar el germen y antes de iniciar cualquier tipo de antibioterapia, lo ideal es tomar una muestra para realizaci\u00f3n de cultivos microbiol\u00f3gicos tanto cuantitativos como cualitativos. Si se logra identificar el germen se podr\u00e1 plantear el uso del tratamiento antibi\u00f3tico m\u00e1s adecuado, revaluando al paciente y las lesiones.<\/p><p>Para evitar reinfecciones o aparici\u00f3n de infecciones donde no exist\u00edan, a la hora de curar una \u00falcera debemos tener en cuenta los siguientes puntos:<\/p><ol><li>Siempre se utilizar\u00e1n guantes limpios y est\u00e9riles.<\/li><li>Previamente a la colocaci\u00f3n de los guantes y con posterioridad a su retirada, es necesario realizar un lavado de manos.<\/li><li>Cuando en el mismo paciente coexistan dos o m\u00e1s lesiones ulcerosas lo ideal es comenzar por las lesiones menos contaminadas y, seguir con las que tienen peor aspecto, de este modo disminuye el riesgo de nuevas infecciones.<\/li><li>Bajo ning\u00fan concepto se debe utilizar instrumental no esterilizado para el desbridamiento de las \u00falceras.<\/li><li>No es aconsejable el uso de antis\u00e9pticos locales.<\/li><li>Los antibi\u00f3ticos sist\u00e9micos se reservar\u00e1n para los casos en los que exista bacteriemias, sepsis, celulitis avanzadas u osteomielitis.<\/li><\/ol><p>Para evitar infecci\u00f3n, se deber\u00e1 considerar el tratamiento quir\u00fargico de las lesiones en estadio III y IV que no responden al tratamiento convencional.<\/p><p><strong>C\u00f3mo actuar con el paciente en el cual se han formado las \u00falceras sobre las superficies de asiento<\/strong><\/p><p>En estos casos se deben evitar las superficies de asiento. Excepcionalmente, y si se puede garantizar el alivio de la presi\u00f3n mediante el uso de dispositivos especiales, es correcto permitirle permanecer en sedestaci\u00f3n durante per\u00edodos limitados de tiempo, manteniendo de este modo una mayor autonom\u00eda del paciente.<\/p><p>Volvemos a remarcar la importancia que tiene que los pacientes cuya autonom\u00eda es limitada pero que toleran y se mantienen la mayor parte del d\u00eda en sedestaci\u00f3n deben variar la postura al menos cada hora, facilitando el cambio de apoyo de su peso cada 15 min, mediante cambios posturales o realizaci\u00f3n de pulsiones. Si no fuera posible variar la posici\u00f3n cada hora, deber\u00e1 ser tumbado en la cama.<\/p><p><strong>C\u00f3mo actuar ante el paciente encamado<\/strong><\/p><p>Los pacientes encamados no deben apoyarse sobre la \u00falcera por presi\u00f3n. Cuando en el mismo paciente existen varias lesiones y no se puede cumplir esta premisa, se deber\u00e1 disminuir el tiempo de exposici\u00f3n o la presi\u00f3n aumentando la frecuencia de los cambios. Se puede utilizar una amplia variedad de superficie de apoyo que pueden ser \u00fatiles en estos casos.<\/p><p><strong>Cu\u00e1l es la actitud ante un paciente terminal que llega al hospital con \u00falceras de dec\u00fabito<\/strong><\/p><p>El que un paciente se encuentre en estado terminal no significa que debe obviarse el cuidado o la aparici\u00f3n de nuevas lesiones, sobre todo porque se acompa\u00f1an de una peor calidad de vida. En estos pacientes la actitud del profesional debe ser la siguiente:<\/p><ol><li>En este tipo de enfermos en los que suele existir una enfermedad cr\u00f3nica rodeada de otros factores de riesgo concomitantes la facilidad para el desarrollo de \u00falceras es elevada, por lo cual no debemos caer en el error de culpabilizar a las personas que se han ocupado de los cuidados del paciente.<\/li><li>Tampoco debemos trazarnos como objetivo curarlas todas, sino que intentaremos curar aquellas que tengan posibilidad, evitando t\u00e9cnicas agresivas.<\/li><li>Sin embargo, s\u00ed extremaremos la limpieza, tanto de las lesiones como del resto de la piel, para evitar infecci\u00f3n y la aparici\u00f3n de nuevas lesiones.<\/li><li>Se seleccionar\u00e1n los ap\u00f3sitos que permitan distanciar la frecuencia entre cura y cura, para evitar molestias al paciente.<\/li><li>Si las lesiones tienen mal olor se utilizar\u00e1n ap\u00f3sitos de carb\u00f3n activado o gel de metranidazol.<\/li><li>En caso de que la situaci\u00f3n del paciente no lo permita, o le sea muy molesto, no se realizar\u00e1n cambios posturales.<\/li><\/ol><p>No obstante, y con independencia de lo referido hasta aqu\u00ed sobre las distintas circunstancias, volvemos a insistir sobre la necesidad de prescindir de dispositivos tipo flotador o anillo, sobre la necesidad de individualizar cada caso, y sobre la concienciaci\u00f3n de que el profesional cuando selecciona una superficie de apoyo debe tener en cuenta el contexto del paciente, incluyendo su situaci\u00f3n cl\u00ednica, as\u00ed como las caracter\u00edsticas de la instituci\u00f3n que se va a hacer cargo de \u00e9l y las propias caracter\u00edsticas de esa superficie de apoyo.<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00dalceras de dec\u00fabito Las \u00falceras de dec\u00fabito o escaras, como se conocen en medio m\u00e1s coloquial, son episodios frecuentes, sobre todo en el medio hospitalario y muy especialmente en pacientes inmovilizados y con graves deterioros sist\u00e9micos (tabla 1). 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